Los ferrocarrileros que existieron en Guatemala fueron personas que desempeñaban el importante de trabajo de manejar los ferrocarriles, los cuales se volvieron importantes en la economía de nuestro país en tiempos pasados.
La construcción de las primeras líneas férreas inició en las décadas de 1870 y 1880. Su propósito era claro: facilitar el transporte del café, uno de los principales productos de exportación en ese momento. El presidente de facto Miguel García Granados fue uno de los principales impulsores del proyecto, que buscaba conectar el Puerto San José con la capital, además de otras rutas como la que unía Champerico con Retalhuleu.
En 1877, el ingeniero británico Federico Nanne y el
militar salvadoreño Luis Schlesinger fueron contratados para desarrollar un
nuevo ramal desde Escuintla hacia la ciudad de Guatemala, pasando por
Amatitlán. La primera estación fue inaugurada el 20 de junio de 1880 por el presidente Justo Rufino Barrios, aunque el servicio ferroviario inició oficialmente el 15 de septiembre
de 1884.
Oficios
en las vías
Con la expansión del ferrocarril surgieron oficios que
requerían habilidad, valentía y resistencia. Entre los más conocidos se
encuentran los maquinistas, responsables de operar las locomotoras.
A su lado, trabajaban los conductores, encargados de supervisar el trayecto y
coordinar al resto del equipo.
ermanecer durante todo el trayecto sobre el techo del vagón, controlando
los frenos manuales. La labor implicaba un riesgo constante. En caso de caer
(algo que ocurría con frecuencia), el maquinista debía detener el tren, recoger
el cuerpo y colocarlo en la minibodega ubicada al final del convoy. En 1938, un
brequero ganaba Q4.25 al mes, un sueldo considerado alto para la época.
Créditos: Guatemala.com
