Almacén El Tigre abrió sus puertas en 1953 en la Avenida Bolívar, en el mismo sitio donde aún se encuentra su sala principal de ventas. En sus inicios, el local medía apenas cuatro metros de frente por cuatro de fondo, con dos pequeñas puertas de madera y un inventario limitado. El alquiler mensual era de cuarenta quetzales, y el propietario ofreció facilidades para pagar los primeros meses de renta.
El mobiliario era sencillo: un par de mostradores, una gaveta que servía como caja registradora y estanterías de madera al fondo. Sin capital de trabajo, la empresa Engel otorgó crédito por un lote de telas valorado en tres mil quetzales, que se pagaría en cuotas mensuales. Parte de ese material se vendió por medida y el resto se usó para confeccionar camisas de niño que se ofrecían por unidad y por docena.La oportunidad de crecimiento surgió al confeccionar capas plásticas. En
una tienda de la sexta avenida de la Zona 1 se compraron seis yardas de tela
plástica a 50 centavos la yarda. Con ese material se elaboraron dos capas
inspiradas en un modelo japonés. Se colocaron en la puerta del almacén y se
vendieron rápidamente. Con las ganancias se compró más tela, se produjeron más
capas y se contrató a una costurera para aumentar la producción.
El nombre «El Tigre» fue idea del fundador, quien observó que cerca
había otros almacenes con nombres de animales. Eligió ese nombre por
representar fuerza y agilidad. Poco después nació la marca Ciclón, pensada en la relación con la lluvia. Con ella
se identificaron las capas, camisas y nuevos productos que la empresa
desarrolló con el tiempo.
A lo largo de los años, Almacén El Tigre se consolidó como una empresa
guatemalteca de tradición. Con más de seis décadas de trayectoria, la marca
Ciclón se convirtió en líder en la fabricación de trajes impermeables, capas
para motoristas, prendas industriales y paraguas. Los productos comenzaron a
exportarse a distintos países de Centroamérica, destacando por su calidad y
precios competitivos.
Créditos: Guatemala.com
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